La Voz Habitada
Voz
Desde que existe el ser humano, existe la voz: en todo nuestro ciclo de vida la voz nos acompaña.
Antes de nacer ya escuchamos la voz de la madre; voz como abertura al mundo; voz como nuestra identidad; voz que exprime nuestras emociones y experiencias.
La voz, Medicina ancestral y curativa para ti mismo y para los demás.
Un poder que se encuentra en la raíz del sonido.
No existe tradición alrededor del mundo que no utilice el sonido para entrar en otro estado de conciencia.
Primera medicina de la humanidad, el sonido es la única frecuencia capaz de reverberar en nuestra agua interna. La frecuencia que se crea en el cuerpo, debido a los sonidos, genera oxitocina natural así que el estrés disminuye y la sensación es de un bienestar inmediato.
Tu propio sonido es la llave para auto cuidarse y cuidar a los demás.
Tu propio sonido es la puerta del proceso de conexión con tu profundidad, es la llave para abrir un estado de presencia de no tiempo.
Y es de la importancia de la voz y del sonido que nace el método de la Voz Habitada: método de reconexión profunda con tu cuerpo y con tu voz verdadera sin condicionamientos y juicios.
Voz
En la Voz Habitada aprenderás:
- A utilizar tu voz a través de la vocalización (lenguaje universal, en todos los idiomas las vocales son iguales);
- Aprenderás a armonizar tu cuerpo a través de una meditación profunda y activa
- aprenderás a utilizar tu voz como un masaje interno a través de la conducción ósea de tu sonido. El reverberar de tus aguas internas te llevarán a la consciencia de lo que tu cuerpo realmente necesita.
Los Cantos tradicionales del Mundo, Mantras y Cantos Medicina que utilizaremos en el método de la Voz Habitada, son la llave para obtener una sanación profunda.
Cantos ancestrales y poderosos que liberan las emociones dolorosas cristalizadas en nuestro cuerpo.
Cantos que han sido creados con la intención de conectar con la parte más profunda y espiritual de nuestro ser.
Cantos con el fin de conectar con las fuerzas de la naturaleza en el intento de sanar nuestras heridas y las heridas de quien los escucha.
Habitar nuestra voz en manera auténtica es la llave.